jueves, 17 de julio de 2008

Perspectiva de Danielle Sallenave acerca del fotografo André Kertész (Húngaro, 1894-1985)

“Una idea en boga dice que el artista debe necesariamente estar en oposición a su lenguaje, que tiene que forzarlo, exprimirlo y cambiar su sintaxis con el objeto de moldearlo de acuerdo a un diseño propio. No obstante, otra definición de arte es tal vez no sólo posible sino también más exacta, la que afirma que el artista real es alguien que ha sido capaz, a través del trabajo paciente o de una comprensión intuitiva inmediata, de descubrir la naturaleza profunda del lenguaje que ha escogido y de sus leyes internas, para así explotar al máximo sus formas de expresión, desde lo más obvio hasta lo más oculto.

Estas dos clases de artistas estarán siempre en oposición. El primero vive en un estado de conflicto permanente entre su ego y su lenguaje, mientras que el segundo está constantemente aprendiendo acerca la creciente concordancia de su lenguaje y su mundo. Si lleva este lenguaje propio a sus límites, su arte necesariamente lo lleva a descubrir los lazos sutiles del mundo, y más que nada, las leyes de su arte son tal vez aquellas del mundo en sí mismo, donde el arte es su revelador.

“Esta es sin duda la intuición que inspira el significado y que es la fuerza conductora de la obra de André Kertész. Desde el principio, el artista parece haber descubierto y establecido que, por su propia naturaleza, la fotografía en blanco y negro estaba destinada a convertirse en mucho más que una simple representación figurativa del mundo, y que el modo como representa las cosas, hace que sea un tipo de comprensión del mundo”.
Danielle Sallenave

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